Post etiquetado ‘cocina de autor’

mayo 16, 2013

El déjà vu del Gresca (Barcelona)

por Philipp


Han pasado casi tres años. Tenía muchas ganas de probarlo de nuevo. El Gresca sigue cosechando buenas críticas y como antaño es difícil conseguir una mesa.

¡Hurra, esta semana ha funcionado! Iba motivado para rescribir aquel primer post de Septiembre 2010. No obstante, no me ha hecho falta redactar. Bastaba con hacer un link.

Restaurante Gresca (Barcelona)El Gresca es un restaurante pequeño.

En realidad he experimentado un déjà vécu. Más que una simple sensación de haberlo vivido antes, se han repetido una gran cantidad de detalles…

Link al pasado.

Restaurant Gresca, Calle Provença, 230 (Barcelona). Tf. 934 51 61 93

abril 18, 2013

Restaurante Sant Pere del Bosc: qué tal se come (2ª parte)

por Philipp


Si te has perdido la primera parte, haz clic aquí.

Para neófitos como nosotros, la carta básicamente contiene menús cerrados. Dada mi cruzada de dieta ultra sana, con menús así no me hubiera atrevido reservar sin preguntarles antes por el nivel de grasas saturadas. Y así lo hice por Facebook. Mi sorpresa fue que me pidieron mi lista de alimentos saludables (2,8MB) y tras un par de días me retaron a probar un menú de degustación basado íntegramente en la columna verde de la lista (52€). Ya no tenía excusas.

Restaurant Sant Pere del Bosc (Lloret de Mar)Restaurante Sant Pere del Bosc (Lloret de Mar)

Llegamos sobre las nueve y cuarto, y nos animaron a tomar un aperitivo antes de sentarnos en la mesa. Al parecer, Nico Cabañas –maître, sommelier y propietario del Sant Pere del Bosc –tiene por costumbre hacer una visita a su impoluta cocina para nuevos clientes. Y ahí estaba el prometedor Harry Wieding, como en las fotos de Facebook, elaborando un único plato y sin muestras de resentimiento por mis deseos de salud. Un espectáculo de espacio inmaculado en el que Ramsay y Chicote se quedarían sin palabras.

En la sala había cuatro mesas ocupadas, muchas en mi opinión teniendo en cuenta la situación económica actual y el precio de la carta. Además, todos eran paisanos, ni un solo ruso. El Sant Pere del Bosc no es un sitio barato. Su propuesta de platos es sofisticada, “mediterránea futurista” como lo expresa el propio Nico en alguna entrevista, esmerada, honesta y protocolaria en la mesa. El Sant Pere del Bosc persigue una estrella Michelín y se nota. Conseguirla implica una puesta en escena casi solemne, interrumpida solo por la verborragia de un entusiasmado Nico.

Don Nicolau Font Maig, antiguo Conde de Jaruco y comprador del santuario en tiempos de la desamortización española, estaría contento del ímpetu de su maître. Pero, a diferencia de él, Don Nicolau simplemente compraría esas malditas estrellas o la Guía Michelín entera con unos cuantos sacos de reales, para acto seguido hacer las reformas que le apetezcan. Justo lo que Nico me comentaba al despedirnos, animándome a llamarle para preparar un arroz con ‘múrgoles’ o lo que nos venga en gana aunque no estuviera en la carta.

Vamos, como las verduritas que Harry tuvo que inventarse para este tozudo cliente de Manitas, sin darse cuenta –al menos Nico– que esas verduritas ni los hermanos Roca del trisestrellado Celler de Can Roca sabrían igualar en gusto y presentación. Harry Wieding tiene sensibilidad y talento. Probablemente las mejores verduritas que jamás he comido y mira que parece un plato sencillo. No están en la carta, pero puedes pedirlas. Dile a Nico: “Me gustaría probar las verduras de Philipp.” Nico se acordará de esta frase.

Si te apasionan las estrellas, pero no te importa que aún no las tenga, el Sant Pere del Bosc es una buena opción. Pero, no te olvides: Nico está abierto a tus sugerencias. Aprovecha su espera al galardón para pedirle lo que te guste. Un entorno espectacular, ideal para cenar y, como dicen en su web (si tu bolsillo lo soporta) amarse después en el contiguo hotel de lujo, ese sí con varias estrellas, aunque no de tipo culinarias.

Paciencia Nico y si nunca llegan las estrellas, cuenta que Don Nicolau ya las alcanzó en el siglo XIX. Muchos éxitos Harry y patenta ese plato de verduras.

Restaurante Sant Pere del Bosc (Lloret de Mar – Girona). Tf. +34 972 36 12 48

abril 16, 2013

Restaurante Sant Pere del Bosc: cómo llegar (1ª parte)

por Philipp


El noventa y un por ciento de las valoraciones en Tripadvisor valoran este restaurante como ‘excelente’; el nueve por ciento restante como ‘muy bueno’, ni siquiera un ‘normal’. ¿Qué puede añadir Manitas de Cerdo sobre el Restaurante Sant Pere del Bosc de Lloret de Mar?

Tenía ganas de acercarme hace tiempo. Pero, lo confieso, mis perjuicios vencían mi curiosidad. ¿Lloret de Mar? –pensé. ¿Qué puede ofrecerme? Conozco la terraza más mágica de la Costa Brava, Cala Banys –ese rincón del litoral genuinamente mediterráneo hasta ahora olvidado en los spots de Estrella Damm–, y por una casualidad profesional a los responsables de Turisme de Lloret empeñados en difundir los secretos del exitoso macro resort de la Selva.

Aprovechamos una lluviosa tarde la Semana Santa para acercarnos y hacer una primera inspección ocular. Si llegas a Lloret por Vidreres debes tomar dirección a Blanes y en la primera rotonda girar a la derecha, como si fueras al Waterworld, ¡ese parque acuático que en su web explica cómo llegar por aire! Tranquila, el Sant Pere del Bosc no es el Aquadiver de la Garrotxa.

Sigue montaña arriba por la ancha carretera asfaltada y adéntrate sin aprensión en el Condado de Jaruco. No, no estás en Cuba, aunque su nombre no es fruto de la casualidad (saber más). A ambos lados verás construcciones autodenominadas villas, aunque no estén aisladas en el campo ni probablemente nunca lo estuvieron. Conforme avanzas habrá un momento que el asfalto empeora y luego, de repente, acaba. Tú sigue, aunque despacio para esquivar los baches. Continua, siempre por el camino más ancho, excepto al final, que es a la izquierda.

Sant Pere del Bosc (Lloret de Mar)El santuario Sant Pere del Bosc

Sant Pere del Bosc, un antiguo santuario convertido hoy en hotel de lujo, aparecerá delante tuyo, inconfundible, majestuoso, de estilo ecléctico y absolutamente sobredimensionado. Aparca tu vehículo entre algún Mercedes de la Clase S o BMW de la Serie 7. Piensa que ellos también han subido por ahí. He aquí la diferencia de clases: mientras a nosotros nos duele cada bache, esos hoyos del firme no tienen el ancho y profundidad suficientes para ser percibidos en esas limusinas.

Y aún así, los de Sant Pere del Bosc titulan su menú más sencillo: “Lehman Brothers (la mare que els va parir [sic])”. Estarás conmigo que si tus clientes llegan en limusinas hablar de los pelotazos en esos términos es un acto de valor. Y mis prejuicios sobre Lloret se esfumaron. Tengo que reservar aquí –le dije a mi compañera. Con ese detalle me tenían enganchado.

Si te interesa saber qué tal se come en el Restaurante Sant Pere del Bosc, consulta la segunda parte aquí.

Restaurant Sant Pere del Bosc, Paratge de Sant Pere del Bosc s/n (Lloret de Mar). Tf. 972 36 12 48

marzo 25, 2013

Stop: Coure

por Philipp


Ya había escrito sobre el Coure en Manitas como también sobre el Wall 57, su clon en Valldoreix (Sant Cugat). No había conseguido llevarle al Coure en ninguna ocasión. El pasado viernes, por fin, conseguimos organizarlo.

Janina Rutia, la maître del Coure, ya nos esperaba abajo. Nos acompañó a una generosa mesa redonda en una de las esquinas. Tanto la barra como el restaurante estaban llenos. Los comensales eran parejas, de mediana edad, probablemente sibaritas como nosotros. Solo había una mesa de grupo ocupada por acomodadas barcelonesas en alegre escapada gastronómica nocturna.

Abrimos la noche con una copa de sorpresivo cava, un increíble Brut Rosé de DG Viticultors (¡12€ en tienda y mi primer 10 en la lista de vinos!) recomendado por la experta sommelier Janina. Ese primer sorbo era una inequívoca señal que la noche iba a ser mágica.

Tras titubear un rato por la carta, nos decidimos certeramente por el menú de degustación a 50€ por persona, no sin rogarle a Janina de incluirnos la sensacional crema de fruita de la passió amb aire de coco i granissat de menta. Para mi acompañante era su primer Coure. Sólo con una amplia degustación iba a poder opinar de verdad sobre el arte de Albert Ventura.

Dulce creación por Restaurante CoureOtra dulce creación by Coure

Y estábamos de acuerdo: como el Coure pocas alternativas nos quedan. Con cada plato me decía: “Tengo escalofríos, no he comido nunca nada igual, este restaurante es mejor que [omitido], pero mucho mejor, esto es impresionante…”

Ya lo decía en mi post sobre el Wall 57: para mi el Coure es de los mejores restaurantes que conozco. Nos dejamos 165 Euros, incluido un excelente Solertia del prohibitivo Priorat, un lujo en tiempos de crisis, pero una inversión en nuestros sentidos que ni la troika comunitaria ni corralito venidero nos podrá quitar.

Un diez por el Coure, por el manejo de la sala de Janina, por la discreción de sus camareros y un aplauso por un siempre oculto Albert Ventura sin cuya ánima en los platos nada tendría sentido.

Coure, Passatge de Marimon, 20 (Barcelona). Tf. +34 932 007 532

marzo 16, 2013

Restaurante Wall 57: el Coure de Valldoreix

por Philipp


Por fin se han dado las circunstancias para hacer una reserva en el Wall 57, situado a tan solo 8 minutos a pie desde la estación de Valldoreix de los Ferrocarrils de la Generalitat.

Logo Wall 57Restaurant Wall 57 (Valldoreix)

El Coure es para mi una de las cocinas más recomendables del momento, pero ahora sé que tengo un clon a 22 minutos del centro Barcelona. Situado en Valldoreix, una antigua y plácida urbanización residencial de Sant Cugat del Vallés, tienes una excepcional opción de restauración.

Sorprende la iniciativa del chef Albert Ventura de montar tan ambiciosa oferta en un lugar tan inesperado, un poco como El Babero en Madrid. Pero hoy, un viernes cualquiera de un mes de Marzo en plena crisis y a mediodía, apenas quedaba un sitio libre. Increíble, aunque justificado.

Había reservado en la barra –por cierto bastante más generosa que la del Coure– desde dónde tienes una visión inmejorable del ajetreo de una cocina exigente. Como siempre, comer en la barra está pensado para dos, justo el número de comensales que éramos hoy. Se trataba de un almuerzo de trabajo con un cliente excepcional, de ésos que tan poco abundan y que se empeñan en invitarte, aunque tú tomaste la iniciativa del encuentro.

Y ahora que sabes que esta experiencia no la pagué, atendiendo a las reglas de Manitas de cerdo no debería escribir sobre el Wall 57. Quizá mejor. Así no me pasa como con las panaderías de calidad, dónde ya no encuentro pan. Debe ser una casualidad, pero seguro que ese último chusco, ese último pan de payés, esas últimas dos sillas de la barra del Wall 57 o del Coure las has reservado tú…

Restaurante Wall 57: no lo dudes; es de los grandes.

Restaurante Wall 57, Rambla Mossèn Jacint Verdaguer 57, Valldoreix (Sant Cugat del Vallès). Tf. 935 89 50 60.

PD. Para llegar sin coche (recomendado): parada Vallodoreix de los Ferrocarrils de la Generalitat; sal por el edificio principal de la estación y tira todo recto a pie por Jacint Verdaguer. A mi paso, en 8 minutos alcanzas el Wall 57 a mano izquierda.

diciembre 9, 2012

Casa Viart: cocina de autor disfrazada de zapatería

por Philipp


La última vez que comí en unas galerías comerciales era hace 32 años. Todavía lo recuerdo. Solía pedir unas patas fritas con mayonesa, una mayonesa con un ligero sabor a limón que nunca más se me ha olvidado. Dicen que los sabores son el recuerdo más duradero.

A unas galerías comerciales se les puede pedir eso, unas patatas fritas con mayonesa con sabor a limón, una máquina de helado tipo softice, una tienda de chucherías y, aparte de algún caballito recreativo capaz de hipnotizar a los clientes más pequeños, muchos comercios de moda y complementos.

En Platja d’Aro, una conocida localidad de la Costa Brava construida alrededor de unas galerías comerciales, se ha instalado un caballo de Troya en pleno corazón comercial. Se llama Casa Viart y no es una zapatería. En realidad es un restaurante de autor, disfrazado de inocente local para tomar un respiro mientras termina el ciclo del caballito recreativo.

Caballo de TroyaEl caballo de Troya de Casa Viart

Teníamos en mente probar Casa Viart desde hace unos meses. Sin embargo, aunque me encantaban aquellas patatas fritas con mayonesa sabor a limón, mi dieta preventiva contra la hipercolesterolemia (2,8 MB), no me permite ya pecar.

Así que lo aplazamos varias veces, hasta que ayer –contando ya con recomendaciones de fuentes fiables– decidimos llamar para reservar, no sin antes dar un último vistazo a los comentarios en los grandes portales gastronómicos.

Hablaban muy bien del menú de degustación y todos destacaban su contenido precio. Ay, dichosa balanza de la propuesta de valor en marketing. Aunque todo comensal se desplaza a un restaurante para comer –pensé– el precio es capaz de mejorar o empeorar los alimentos. Sorprendía realmente un precio tan tímido para una degustación, aunque por los platos que describían (crustáceos, cefalópodos, carne de ‘pilota’, tocino, canelones, coco, etc.) no iba a ser esta mi elección por razones de dieta.

Pues, Casa Viart es un pequeño restaurante ubicado en un local de las galerías Albatros de Platja d’Aro y que antes servía como zapatería. Con cocina abierta y una pequeña barra a lo Cañete, dispone de una carta de tapas, platillos y postres realmente sugerentes. Nos inclinamos por la tostada con atún preparado por ellos, los espectaculares boquerones con membrillo, un delicioso San Pedro, un entrecot fileteado al punto, postres caseros, un Gran Caus de difícil localización en restauración y mi inestimable Vichy, aunque no en lata.

Pagamos 62€, sin contar el Gran Caus. Una prometedora cocina de autor en plenas galerías. Los comerciales troyanos de alrededor creen haberse librado de un competidor en complementos de vestimenta, cuando en realidad el chef va a por todos los clientes. Casa Viart no suena a origen griego, pero veo una estrategia…

Muy recomendable, reserva imprescindible.

Casa Viart, Galerías Albatros 130 (Platja d’Aro). Tf. 972 82 67 46

noviembre 21, 2012

El Maguro tataki del Iki Barcelona

por Philipp


El Iki Barcelona acaba de estrenar nuevo chef experto en cocina japonesa: Julio Rosello. No obstante, me dijo la maître, que el Maguro Tataki del Iki era de los platos más conocidos del joven restaurante japonés, por lo que intuyo –sin intención de quitarle méritos a Julio– la fama ya le viene de algo más atrás. En todo caso, estoy seguro que la trayectoria profesional de Julio ayudará a elevar la excelencia del Iki.

Restaurante Iki BarcelonaCocina a la vista Iki Barcelona

Abierto desde hace un año, el Iki Barcelona tiene una discreta entrada por la calle Aribau, entre París y Còrsega, tan poco llamativa que hoy me he pasado de largo. La filosofía del sitio, según reza en la carta, es la del antiguo samurái: sencillez, discreción, valentía y funcionalidad. Desde luego el aspecto externo es un fiel reflejo del anunciado posicionamiento. No será fácil convertir transeúntes despistados en clientes.

Nos dejamos recomendar a la carta. Aparte del Maguro Tataki, probamos Yakisoba, Okonomiyaki –una pizza japonesa que nada tiene que ver con las italianas–, variado de Sashimi y Makis, así como el Tetsukadon de filet, un nigiri de arroz con filete de ternera y salsa de vino. Vamos, una selección de lujo defendible incluso para mi dieta preventiva contra la hipercolesterolemia.

Si no hubiera sido por el Maguro Tataki, un aparentemente sencillo atún fileteado con ajos confitados y alcaparras, en Manitas de Cerdo hubiera escrito que el Iki Barcelona es un restaurante japonés de nivel. Pero, habiendo probado el Maguro Tataki del Iki, querida lectora, este plato hace sombra a más de un Michelin.

El Maguro Tataki del Iki Barcelona es una experiencia sensorial que por sí sola justifica la visita. Pero, no lo escojas como primer plato. Empieza por algún entrante, un ceviche peruano y unos Sahimis por ejemplo. Luego, deja que te sirvan un Maguro Tataki. Lo mirarás y dirás ‘bueno, interesante’.

Recordarás estas líneas y mientras lo sigues observando dirás ‘un poco exagerado Manitas de Cerdo con el Maguro Tataki este, no veo trazos de cultura Michelin’. Te lo explico de nuevo: sencillez, discreción, valentía y funcionalidad; como el restaurante desde la calle. Si fuera un bufet, no escogerías el Maguro Tataki. Pasarías de largo, como yo hoy bajando Aribau.

Pero, bueno, ahora que lo tienes en la mesa, que has hecho caso a Manitas de Cerdo y juras no visitar nunca más este blog si la experiencia gustativa llegase a ser igual que la visual, cierra los ojos y deposita el primer filete de atún sobre tu lengua. Cierra la boca. Intenta describir el sabor.

Por muchos años equipo del Iki Barcelona y suerte a Julio al frente de tan exigentes deberes.

Iki Barcelona, c/Aribau 174 (Barcelona). Tf. 93 676 34 07

septiembre 27, 2012

Da Greco: la revancha de San Pellegrino

por Philipp


Segunda referencia al Da Greco en Manitas de Cerdo y, como siempre, altamente recomendable.

Da Greco es un restaurante único en su categoría. Todavía no he encontrado nada igual. Su ubicación en els Jardinets del Passeig Gràcia de Barcelona, pasada la Avenida Diagonal al final del majestuoso paseo, eleva las expectativas. La puerta exterior, aunque gruesa e imponente, casi pasa desapercibida. Hay que fijarse bien.

Da GrecoRestaurante Da Greco (Barcelona)

Una vez dentro me recuerda al Espai Barroc, no porque sus muros sean centenarios, sino por la abundante y variopinta decoración barroca y rococó. Hoy me han puesto en la sala del fondo, para mí de los espacios más privilegiados, aunque, a decir verdad, todo el restaurante y hasta los servicios tienen su encanto.

Mi compañero de mesa se retrasó buenos minutos. Tuve ocasión de repasar bien el espacio e incluso tomar alguna fotografía. También pude estudiar la carta y fijarme en el servicio, encabezado siempre por la atenta Maître y su séquito de discretas y jóvenes camareras. Al pasar los minutos, se me acercó una de las muchachas interesándose por algún deseo inmediato.

Una Vichy, por favor –le dije fijándome bien en sus ojos para evitar el episodio del Marina del Hotel Arts del pasado julio. A diferencia del camarero del Marina, ella simplemente asentó con la cabeza y dibujó una fugaz sonrisa en respuesta a mi petición.

Me sorprendió el rápido encaje del encargo y pensé, seguro que traerá otra San Pellegrino. No olvidemos que Da Greco es un restaurante italiano y ese producto es considerado el champagne de las aguas minerales; eso dicen.

Oh sorpresa, al poco rato volvía con la Vichy, pero en esta ocasión, con una botella de un litro. Mujer –estaba a punto de decirle– me encanta la Vichy, pero no estoy deshidratado.

No me atreví, parecía tan endeble. Total –pensé– Vichy es el Marc de Champagne de las aguas minerales. Con un litro tendría líquido suficiente para toda la comida, platos de muestra incluidos.

Primero llenó mi copa y acto seguido la de mi compañero que aún no había llegado. Interesante –pensé– ¿por qué lo habrá hecho? Igual le conocía y se imaginaba su entusiasmo por la Vichy. Imposible –me respondí– habrá llenado dos copas porque sabe que me chifla esa agua mineral.

También podría ser la amiga del camarero del Marina del Hotel Arts, quien habrá leído aquel post y sentía la imperiosa necesidad de reparar su falta de comprensión. Tampoco –concluí por el improbable cúmulo de casualidades. Quizá sirvan también una degustación de la bebida a los acompañantes como con las pastas…

Por fin llegó mi colega. Nos saludamos y le ofrecí la copa de agua de Vichy por si le apetecía. Se la bebió. Miramos la interesante carta y, a diferencia de mi, ordenó una copa de vino blanco. A mi, en cambio, me quedan todavía setecientos centilitros de la preciada agua de Caldes de Malavella. En mi interior había una leve esperanza por la desgustación de su vino.

Llegaron los platos, deliciosos como siempre y también el vino. Pero, la camarera, con la misma discreción y una fugaz sonrisa, empezó a llenar la copa de mi consocio hasta arriba del todo. ¡Gracias, gracias! –exclamó sorprendido por la inusual generosidad en vino a copas. Y se la bebió.

No me cabe duda: se trataba de la amiga del joven camarero del Marina del Hotel Arts. Era la revancha de San Pellegrino.

Larga vida a la fantástica cocina italiana del Da Greco. Volveré.

Da Greco, c/Passeig de Gràcia, 116 bis “Jardinets” (Barcelona). Tf. 93 218 65 50

mayo 27, 2012

Coure: el chup-chup no ablanda el dígito binario

por Philipp


Mientras preparaba este post sobre el restaurante Coure me creía que no tenían ni siquiera página estática en Internet. Tuve que buscar en ICANN para darme cuenta que su chef, Albert Ventura, sí registró el dominiodel Coure en Agosto del 2006. Hice clic, pero no pasaba nada.

Restaurante CoureLa barra del Coure

En la tarjeta del restaurante no figura localizador alguno. Así que empecé por buscar en Facebook donde sólo veía quince me gustas, Foursquare con ochenta check-ins y Pinterest, donde no había nada. Google Maps reflejaba nueve opiniones muy favorables, cincuenta y cuatro aparecían en las enormes bases de datos de Restaurantes Barcelona y Vip Gourmet, y veinticinco más en el temido y potente TripAdvisor con la misma notación.

Incluso, he ahí una de las valoraciones más fiables para mí, el exigente bloguero y experto culinario Ricard Sampere en Els meus restaurants también lo aprobaba con nota. Sólo expresa una velada crítica por la copa de vino incluida en el menú temporada, observación que comparto, pero que tiene explicación.

La cocina del Coure es exquisitamente delicada. Con platos muy elaborados para paladares sensibles, por un momento me creía sentado en el Akelarre de Subijana, especialmente en el momento del postre. En compañía de cuatro comensales, confieso haberme despistado de la conversación en algunos momentos por culpa de Albert Ventura y su equipo. El Coure es de los pocos restaurantes al que podrías ir a comer solo y sentirte acompañado. Los platos tienen alma.

Y justo en ese momento de la redacción del post, en la parte derecha de mi pantalla y tras un largo chup-chup, empezaba a animarse el site de Albert Ventura. Una cámara colocada verticalmente sobre la encimera enfocaba la preparación de sus platos. Un sitio sencillo y sincero, pero mal valorado por Google. Internet no tiene espera y difícilmente la mágia de Albert Ventura subirá en el PageRank. Google no tiene alma.

El dígito binario, al contrario de los alimentos, no se ablanda con el tiempo de cocción. Pero, forma parte de la reputación de un restaurante. Google no tendrá alma, pero entiende de usuarios. El Coure debería aparecer en la primera página, sin lugar a dudas, por merecérselo y por futuro. En este caso, el chup-chup no beneficia.

Un local íntimo y escondido en el Passatge Marimón de Barcelona: muy recomendable. Gracias Pietro por habérmelo descubierto y, por cierto, Ricard, lo del vino en el menú es como lo del ron en una piña colada cuando llevas brazalete vip en un resort. Yo también recomiendo la carta de vinos, aunque con referencias -para un servidor- nada fáciles. Si tuviera que expresar el Coure musicalmente sería así.

Coure, Passatge de Marimon, 20 (Barcelona). Tf. +34 932 007 532

marzo 16, 2012

Ca la Maria: ¡10 años! (Llagostera)

por Philipp


Hoy es el gran momento: diez años de cocina catalana, moderna, ecológica y slow food del chef Martí Rosàs y la cocinera Maria Hernández. Así será nuestra cena de degustación (entre paréntesis el año del plato):

Ca la MariaMartí Rosàs & Maria Hernández
  • Cotnes garapinyades / pizzetes
  • Ametlles agredolces (2002)
  • Nius d’olives negres (2011)
  • Rul•lo d’amanida de pasta (2011)
  • Amanida de gall en escabetx (2005)
  • Calçots en tempura (2006)
  • Croquetes de surenys (2002)
  • Carpaccio de magret amb vinagreta de foie i pinyons (2006)
  • Esqueixada de pastanaga amb mató La Selvatana (2009)
  • Terrina de foie amb poma de Girona (2002)
  • Farcellet de col amb carn de perol i suc de rostit (2004)
  • Arròs de l’Estany de Pals amb costelles, salsitxes i bolets (2003)
  • Caneló de gall de l’Empordà amb patata i tòfona (2011)
  • Hamburguesa de peix blau amb tàrtar d’algues i cabell d’àngel de ceba (2003)
  • Caldereta de rap amb gambeta i escopinya de galet (2004)
  • Semitàrtar de filet de vedella i foie (2004)
  • Peu sense os amb espardenya (2010)
  • Iogurt de carxofa amb pa de pessic de nyores (2003)
  • Ou ferrat dolç (2002)
  • Mousse cuita de xocolata amb textures de plàtan (2004)
  • Clar Novell Finca Parera 2011 DO Penedès cultiu ecològic
  • Orbus 2007 Magnum celler Alta Alella cultiu ecològic
  • Privat Laietà especial 10è aniversari Ca la Maria cultiu ecològic
  • Ratafia de casa i licor de murtra
  • Cafè, aigua i pa

PD. Dije que si lo sobrevivía ;-) habría valoración. He aquí está: todo de primer orden y subrayados lo que para mi son un hit. Lo más divertido ¡el ‘Ou ferrat dolç’!

Ca la María, Ctra. LLagostera – Sta. Cristina Km 9 (C-65), Llagostera (Girona). Tf. +34 972 831 334

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